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Diario de la etapa

La Vuelta 1984, la Gran Vuelta más ajustada de la historia

novedades03.08.2017Antes de la carrera

© Jean-François Quénet

Los aficionados al ciclismo han disfrutado de lo lindo este año con el Giro de Italia, y es que cuatro corredores, Nairo Quintana, Vincenzo Nibali, Thibaut Pinot y Tom Dumoulin, estaban a menos de un minuto antes de empezar la última etapa. Y del Tour de Francia, ya que los tres primeros clasificados, Chris Froome, Romain Bardet y Rigoberto Uran, apenas tenían una distancia de treinta segundos antes de empezar la contrarreloj de Marsella, la penúltima etapa. 

Ahora bien, echando la vista atrás vemos que la Gran Vuelta más ajustada de toda la historia del ciclismo fue la Vuelta a España 1984. Hemos hablado en exclusiva con el ganador de aquel año, el francés Éric Caritoux, viticultor en la ladera del Mont Ventoux, a una hora y media de carretera de la Gran Salida de La Vuelta 2017 en Nîmes.

 

«La Vuelta 1984 no formaba parte de mi planificación de la temporada. Sean Kelly, nuestro líder, iba a participar en las tres Grandes Vueltas ese año, pero después de ganar la París-Niza, la Critérium International, la Vuelta al País Vasco, la París-Roubaix y la Liège-Bastogne-Liège, renunció (La Vuelta era del 17 de abril al 6 de mayo). Nuestro equipo, el Skil, finalmente participó igualmente y cuatro días antes de salida, estando yo trabajando en el viñedo, mi abuela me avisó de que el director deportivo, Christian Rumeau, me llamaba por teléfono. Tenía que coger el tren para unirme al equipo en Ginebra y un avión para llegar a Málaga (la salida era un prólogo en Jerez de la Frontera que ganó Francesco Moser).

El equipo Reynolds ya corría como Movistar lo hace ahora. Iban en la cabeza del pelotón desde el principio hasta el final de la etapa a partir de que Pedro Delgado se hizo con el maillot de líder al final de la 7ª etapa, en la primera meta en lo alto de un puerto, que gané yo (en Rasos de Peguera). La cosa cambió cuando pasé al primer puesto de la clasificación general en los Lagos de Covadonga (12ª etapa) porque nosotros no teníamos un equipo capaz de controlar la situación. No teníamos estrategia de carrera. Íbamos a la aventura. Yo perseguía a los primeros en la clasificación general. Si atacaban, me pegaba a su rueda. Me vino bien que Alberto Fernández (al que llamaban el Galleta porque vivía en Aguilar del Campo, lugar conocido por sus fábricas de galletas), segundo en la general, tuviera un buen equipo, el ZOR, dirigido por Javier Mínguez. Ellos respondían en las ocasiones difíciles.

Antes de la última crono (en Torrejón de Ardoz, antes de la final en Madrid), yo le sacaba 36 segundos a Fernández. Yo era muy joven, tenía 23 años. Para mí, terminar segundo la Vuelta a España cuando acababa de hacerme profesional ya era un logro. No estaba preocupado, no tenía la misma presión que tienen los corredores ahora. En la contrarreloj perdí 30 segundos, pero tardé un tiempo en saber que había ganado. Antes no había los mismos medios de cronometraje que ahora. Una media hora después de la llegada por fin me enteré de que había ganado La Vuelta por seis segundos respecto a Fernández, dos menos de los que Greg LeMond le sacó a Laurent Fignon en el Tour en 1989. Tampoco había tenido tiempos intermedios. Al final de la etapa estaba lloviendo y si hubiera sabido que tenía tan poco margen habría arriesgado más y me podría haber caído. La suerte estuvo de mi lado.

Disputé doce Tours de Francia (12º en 1989), pero La Vuelta es el mejor recuerdo que guardo de mi carrera ya que no la gané con una escapada por sorpresa, sino en la montaña. Terminé 6º al año siguiente y ayudé a Kelly a ganar en 1988. En el año 1984 empezaba a oírse hablar de los colombianos (Edgar Corredor, 5º y Patrocinio Jiménez, 7º) en el equipo Teka, pero no se les prestaba mucha atención. Cuatro años más tarde, ya no se les daba margen en los llanos, empezaban a ser muy buenos.

 

En el invierno siguiente a mi victoria, en la salida de una ciclocrós en Beaujoulais, un periodista me dijo que Alberto Fernández* había tenido un accidente de coche y había fallecido, junto con su mujer (el 14 de diciembre de 1984). Eso me impactó mucho. Nunca tuve ningún problema con él. Fue un rival muy leal e incluso me había felicitado en la meta. Me habían dado más quebraderos de cabeza los espectadores, que preferían que ganara un español y además los periodistas habían avivado el fuego cuando un año antes Bernard Hinault había tenido algún incidente con el resto de corredores».

 

* A partir de 1985, la organización de La Vuelta decidió dedicar a Alberto Fernández el paso más elevado del recorrido (este año, la meta de la 15ª etapa en el Alto Hoya de la Mora/Monachil, en Sierra Nevada), como el Giro con la Cima Coppi y el Tour de Francia con el Souvenir Henri-Desgrange en el «techo» del recorrido.

 

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imagen04/08/2017 

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