INFORMACIÓN GENERAL
38ª Edición Almusafes - Madrid 19 Abril - 8 Mayo
Etapas: Pról.+19 Kms: 3.398,8 Corredores: 100 Equipos: 8 Kms/hora: 35,975 Retirados: 41
Clic para ampliar¡Grandioso! La edición de 1983 fue una de las más bellas y espectaculares que se recuerdan en toda la historia de la Vuelta a España, si no la mejor. Atrás quedaron olvidados los escándalos de años anteriores. Estos dejaron paso a la majestuosidad y grandeza del ciclismo, que alcanzó sus mayores cotas de belleza, nobleza y tintes épicos, características que le son propias. El deporte, única y exclusivamente el deporte en su más pura expresión, tuvo cabida en la ronde del 83. Con toda España como testigo a través de la televisión, fue, sin duda, el año del relanzamiento de la prueba.
El vencedor final de la ronda fue el as francés Bernard Hinault, que reeditaba su triunfo de 1978.
Sin embargo, su victoria, aunque a costa de los españoles, casi fue lo de menos ante el gran espectáculo que ofrecieron los corredores. Y es que el ciclista bretón, heredero de Eddy Merckx y auténtico dominador del ciclismo mundial en aquellos momentos, tuvo que ofrecer una de sus más impresionantes exhibiciones par llegar vestido de amarillo a Madrid. Antes ya se habían lucido los españoles Lejarreta, Gorospe, Pino o Alberto Fernández. Cuatro fueron las etapas que marcaron el desarrollo de esta edición de la Vuelta a España.
La primera de ellas, la cronoescalada de 38 kilómetros entre Sabiñánigo y Panticosa. Marino Lejarreta, ya entonces líder, afianzó su primera posición tras realizar una portentosa exhibición de condiciones que hizo sonrojarse al propio Hinault.
La siguiente fue un par de días después, una etapa en línea entre Zaragoza y Soria que tuvo al viento como protagonista. Este provocó un "abanico" en el pelotón y dio en la cuneta con los huesos del bueno de Marino, que perdió el liderato.
El tercer gran hito de la prueba tuvo por escenario las rampas de hasta un 17 por ciento de desnivel del alto de "La Huesera" y a Lejarreta, de nuevo, como inevitable protagonista. Su espectacular victoria, además de meterle de nuevo en "la pomada", convirtió al puerto de Los Lagos de Covadonga en el más emblemático de la Vuelta a partir de ese momento. A pesar de la exhibición del vasco, Alberto Fernández continuó vestido con el maillot amarillo, que pasó después a Alvaro Pino y Julián Gorospe.
A falta de tres etapas para la conclusión de la Vuelta y herido en su orgullo de campeón, Hinault decidió pasar a la acción. ¡Y vaya cómo lo hizo! El bretón destrozó despiadadamente el pelotón en la subida al puerto de Serranillos, venció en la meta de Avila, desalojó a Gorospe del primer puesto y dejó sentenciada la carrera.
Hinault dejó bien claro quién era la máxima figura del ciclismo mundial, pero todavía hoy permanecen en la memoria de los buenos aficionados las imágenes de los españoles convertidos en protagonistas de la ronda, especialmente las del espigado Lejarreta. Al de Bérriz seguro que le supo mucho mejor su segundo puesto tras "El Caimán" que la victoria del año anterior por el positivo de Arroyo. Por cierto, un joven francés, rubio y con aire de despistado, llamado Laurent Fignon se impuso en una de las primeras etapas.